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OPINA UNA RESIDENTE DE DENVER
Martha Espinoza
Como proveedora de cuidado infantil que dirige una guardería desde mi hogar en Greeley, paso mis días cuidando a niños pequeños y apoyando a familias que están haciendo todo lo posible para salir adelante. También cultivo mis propios alimentos, y creo profundamente en la importancia de una alimentación saludable.
Quiero que se entienda que sí me preocupa el consumo de las bebidas azucaradas. Ingerir alimentos con demasiada azúcar perjudica nuestra salud, y estoy de acuerdo en que debemos hacer más para abordar este problema. Pero la propuesta de la exención SNAP de Opciones Saludables no es la solución adecuada.
Limitadas opciones cerca de casa
En comunidades como la mía y en lugares cercanos como Eaton y otras partes del condado de Weld, el verdadero desafío es el acceso a comida saludable. Muchas familias dependen de pequeñas tiendas de conveniencia como su opción más cercana. Estas tiendas suelen tener pasillos llenos de bebidas azucaradas, pero muy pocas alternativas saludables y asequibles.
Si esta norma con las restricciones de SNAP se aprueba, las familias podrían verse obligadas a viajar 20 minutos o más, a menudo con niños pequeños, solo para poder usar sus beneficios. Eso no es realista para las familias con las que trabajo, ni para mí como alguien que cuida a varios niños durante el día.
Esta política también es confusa
Algunas bebidas con alto contenido de azúcar aún podrían estar permitidas si contienen leche, mientras que otras con menos azúcar estarían restringidas. Las familias sin acceso confiable a internet, teléfonos inteligentes o con inglés limitado tendrán que resolverlo en la caja registradora.
Si queremos comunidades más saludables, las familias necesitan más educación y más acceso, no más restricciones. En este momento, los programas educativos que ayudan a las familias a tomar decisiones más saludables están siendo recortados. Al mismo tiempo, las opciones como jugos frescos o bebidas nutritivas, tienen un costo mayor que las azucaradas.
Estamos de acuerdo en el problema. Pero esta solución pone la carga sobre las familias en lugar de sobre las corporaciones que se benefician financieramente del azúcar. En lugar de quitar opciones, deberíamos invertir en hacer que las opciones saludables sean más disponibles y asequibles. Nuestras comunidades merecen apoyo, no castigo.

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