El Entrometido
Se los dije… y lo vuelvo a decir: Miss Universo 2025 es el reality show que no sabíamos que necesitábamos, ni que iba a durar tanto. Porque cuando uno cree que ya vimos la novela completa, la protagonista vuelve con un capítulo nuevo. Y esta vez, la escena no fue en un escenario con corona, luces y lágrimas, sino en el set de Telemundo, donde nuestra reina Fátima Bosch decidió hacer lo que mejor sabe hacer últimamente: dar de qué hablar y abandonar el lugar como si el tacón le quemara.
El domingo 7, durante el programa Pica y se Extiende, los periodistas Carlos Adyan y Lourdes Stephen hicieron lo que cualquier periodista que se respete debe hacer, el preguntar. Pero parece que a la Miss no le gustó el guión. La conversación empezó suave, casi con olor a entrena-sonrisa, pero bastó mencionar palabras como demanda, polémicas, coronación dudosa, para que la reina pasara de “glamur diplomático” a “modo furia” en cuestión de segundos.
La muchacha, visiblemente incómoda, repitió que no ha hecho nada malo y que eso de las denuncias “son mentiras externas”. Hasta ahí, normal. Pero cuando la cosa se puso sabrosa… ¡pum!, pasarela rumbo a la puerta y adiós entrevista! Diez minutos, señores. Duró menos que un reto de pasarela en un concurso infantil. Adyan explicó después, off the runway y off camera, que Fátima sí sabía del asunto legal, pero que lo llevaba su papá. ¿Será que papá también decide cuándo se contesta y cuándo se sale del set? Pregunto yo.
Porque uno entiende que las reinas hablan de empoderamiento femenino, pero empoderar también incluye enfrentar preguntas, ¿o no? Telemundo, que ha sido prácticamente socio promocional del concurso, quedó con el micrófono en la mano. Y para rematar, la Miss canceló el resto de su agenda con la cadena. Como quien dice: “no me pregunten lo incómodo, pregúntenme sobre paz mundial y reciclaje”. Y mira que yo apoyo que las mujeres levanten la voz… pero también hay que saber sostenerla cuando viene la pregunta directa.
Porque si algo le llueve a este reinado no son pétalos, son escándalos fresquitos: acusaciones de fraude en el jurado, renuncias masivas, organizadores investigados, reinas con visas trabadas, demandas cruzadas y un director tailandés llamándola “cabeza hueca”. ¡La historia se escribe sola! Yo, El Entrometido, ya lo advertí: este Miss Universo es la franquicia anual del caos, con más spin-offs que La Rosa de Guadalupe.
Y como cronista comprometido con las cosas que realmente importan (como el tamaño de esa salida dramática), prometo que volveré a escribir del tema. Porque mientras Fátima siga abandonando sets, entrevistas o conferencias, aquí estaremos nosotros sacando la lupa. Por cierto, Fátima: si vas a seguir saliendo de lugares así de rápido, te recomiendo un buen zapato cómodo, porque noticias… vas a tener que seguir corriendo. Nos vemos en la próxima entrega. Que no se diga que no avisamos.

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