septiembre 1, 2026

Embalse más grande de EEUU registra nivel mínimo histórico

LAGO MEAD ALIMENTADO POR RÍO COLORADO

TY O’NEIL Y DORANY PINEDA| Associated Press  

El embalse más grande de los Estados Unidos se ha desplomado a su nivel de agua más bajo desde que fue creado hace unos 90 años. Datos federales muestran que el lago Mead cayó el viernes a un nivel justo por debajo del récord mínimo previo registrado en julio de 2022. Es una señal más de la crisis que asola al río Colorado, una de las principales vías fluviales que abastece al oeste de EE. UU.

El récord se produce tras registrarse el peor manto de nieve del que se tenga constancia en la cuenca del río Colorado. Funcionarios federales anunciaron recientemente una propuesta para evitar una crisis en esta castigada vía fluvial, disponiendo que los estados de California, Nevada y Arizona compartan los recortes de agua.

El lago Mead, el embalse más grande de los Estados Unidos, se ha desplomado a su nivel de agua más bajo desde que fue llenado hace unos 90 años, en otra muestra de la crisis que azota el sistema del río Colorado. Los niveles de agua en el embalse, que se ubica en la frontera entre Arizona y Nevada a las afueras de Las Vegas, alcanzaron los 1,040.4 pies (317.1 metros) sobre el nivel del mar el viernes, según datos federales.

Esto se sitúa justo por debajo del récord establecido el 28 de julio de 2022, de acuerdo con la Oficina de Reclamación de EE. UU.

“Es extremadamente significativo y sumamente preocupante. Tres cuartas partes de la población de la cuenca del río Colorado, unos 30 millones de personas, se ven directamente afectadas por los riesgos en el lago Mead”, señaló J.B. Hamby, presidente de la Junta del Río Colorado de California y miembro de la junta del Distrito de Irrigación Imperial, el mayor usuario del agua del río. Hamby afirmó que es vital que los estados que consumen agua del río Colorado reduzcan su uso.

La sequía y las condiciones de aridez se han extendido a lo largo de todo el recorrido del Colorado y son particularmente intensas en su nacimiento en las Montañas Rocosas.  El derretimiento de la nieve aporta un volumen clave de agua para el río. Sin embargo, el pasado invierno registró el peor manto de nieve en la historia de la cuenca del río Colorado, lo que incrementó la presión sobre los agricultores, la industria, la fauna silvestre y los productores hidroeléctricos, así como sobre los 40 millones de personas que dependen de esta vía fluvial a lo largo de siete estados de EE. UU., naciones tribales y México.

Años de sobreuso combinados con la sequía y las altas temperaturas han estado agotando el lago Mead y el lago Powell, el segundo embalse más grande del país. Ambos se encuentran en sus niveles más bajos en casi siete décadas.  Para proteger la capacidad de generación hidroeléctrica del golpeado sistema, las autoridades federales declararon el jueves que no liberarán agua fría del lago Powell desde la represa Glen Canyon, en el norte de Arizona, la cual buscaba proteger a una especie amenazada de pez nativo, el humpback chub (matalote jorobado), cuyo hábitat se encuentra entre ambos embalses.

Los funcionarios federales anunciaron recientemente una propuesta a corto plazo para evitar una crisis en la castigada vía fluvial, luego de que los estados que dependen de ella —California, Colorado, Arizona, Nevada, Nuevo México, Wyoming y Utah— no lograran un acuerdo sobre cómo compartir el recurso cada vez más escaso a largo plazo.  La propuesta federal solicitó a los estados de la Cuenca Baja —Arizona, California y Nevada— que consuman menos agua.

La Oficina de Reclamación, que presentó el plan, indicó que este era flexible: podrían aplicarse recortes más profundos en periodos más secos, mientras que los estados dispondrían de más tiempo para acordar colectivamente la gestión de los recursos escasos.  La severa sequía de 2022 en el lago Mead, contenido por la represa Hoover, dejó al descubierto restos humanos y obligó a las autoridades del agua en Las Vegas a bombear desde zonas más profundas del embalse para continuar abasteciendo a millones de personas.

Los niveles en el lago Powell han descendido tanto que se ha vuelto difícil bajar lo suficiente como para llegar al agua. Las rampas para embarcaciones han tenido que reubicarse, cerrarse o construirse de nuevo.  El lago Mead y el lago Powell no son los únicos. De los 54 embalses del oeste monitoreados por la Oficina de Reclamación, nueve registraron recientemente sus niveles más bajos de las últimas tres décadas.

Los funcionarios federales no prevén que el récord se mantenga en este punto. De acuerdo con las proyecciones realizadas en julio, se pronostica que el lago Mead continuará descendiendo durante gran parte de lo que resta del año.