Colorado avanza para sacar los refrescos del SNAP

EVALÚA PROHIBIR BEBIDAS AZUCARADAS EN COMPRAS CON CUPONES DE ALIMENTOS

Eric Galatas/ Colorado News Connections

Los residentes de Colorado pueden dar su opinión sobre el plan del estado para restringir qué productos pueden comprar las familias con los beneficios del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP) en supermercados, durante una audiencia pública de la Junta Estatal de Servicios Humanos de hoy viernes 6 de febrero. La nueva exención denominada SNAP Healthy Choice Waiver impediría a los participantes comprar refrescos y otras bebidas endulzadas.

Dayana Leyva, del colectivo Provecho, señaló que la exención restringiría aún más las opciones alimentarias de personas con condiciones de salud crónicas, como la diabetes, que pueden depender de estas bebidas para controlar sus niveles de azúcar en la sangre. “Una restricción general a todas las bebidas azucaradas y endulzadas termina afectando a personas con necesidades médicas y discapacidades específicas”, dijo Leyva.

Implementar los cambios al SNAP

Quienes apoyan la exención consideran que ayudará a enfrentar los riesgos negativos para la salud asociados con la obesidad. La medida no limita la compra de ningún alimento sólido. Provecho y otros grupos de defensa han creado una guía de herramientas, disponible en línea en provechocollective.org, para ayudar a los residentes de Colorado a enviar comentarios sobre la nueva exención.

Colorado ya está implementando cambios importantes en SNAP debido a nuevos requisitos federales, y Leyva argumentó que la exención generaría mayores cargas para los comercios, especialmente para tiendas pequeñas, rurales e independientes. Se estima que la exención tendría un costo inicial superior a 38 millones de dólares para los 3,200 comercios participantes de SNAP en Colorado, y cerca de 17 millones de dólares anuales para cumplir con la norma.

Minoristas también afectados

“Podríamos ver también a algunos minoristas dejar de ofrecer el programa”, advirtió Leyva. “Eso significaría que comunidades enteras se quedarían sin acceso a supermercados”. Leyva añadió que la exención también reforzaría el estigma persistente asociado a los programas de asistencia alimentaria, al crear dos tipos de compradores en la fila de pago: unos con opciones y otros sin ellas.

Finalmente, sostuvo que las restricciones no mejoran realmente el acceso a alimentos saludables y que existen otros programas comprobados que sí lo hacen. “Programas como Double Up Food Bucks, que ofrece incentivos a los beneficiarios de SNAP para comprar alimentos saludables”, explicó Leyva. “O iniciativas como SNAP-Ed, que enseñan a los participantes a cocinar comidas saludables, en lugar de restringir sus opciones”.