Lady Gaga y Ricky Martin fueron los invitados del reguetonero
Redacción El Comercio de Colorado
Bad Bunny convirtió el show de medio tiempo del Super Bowl LX en una fiesta latina global. Su presentación fue de unos 13 minutos completamente en español, cargada de perreo, reggaetón, orgullo boricua y un mensaje cultural claro en el escenario más visto del deporte estadounidense. Vestido de blanco y con un balón de fútbol americano bajo el brazo, el artista puertorriqueño abrió su espectáculo con “Tití Me Preguntó”, seguido de “Yo Perreo Sola”, marcando desde el primer segundo el tono de una celebración sin concesiones.
La energía fue en ascenso y alcanzó su punto más alto con “Safaera”, desatando al público con coreografías agresivas, luces vertiginosas y una estética de club latino a gran escala. El show avanzó hacia una faceta más global con “Monaco” y “NUEVAYOL”, acompañadas de visuales de lujo, moda y velocidad, que mostraron al Benito estrella mundial sin perder identidad. Pero el corazón del espectáculo llegó con el bloque de orgullo boricua, cuando interpretó “VOY A LLEVARTE PA PR” y “Baile Inolvidable”, con referencias directas a Puerto Rico,.
Lady Gaga cantó salsa
Hubo el colorido que existe en el caribe, bailarines de distintas edades y estilos, y una puesta en escena centrada en comunidad y raíces. Uno de los momentos más comentados de la noche fue la aparición sorpresa de Lady Gaga, quien se unió a Bad Bunny para una versión bilingüe y con ritmo de salsa de “Die With a Smile”. Con un vestido azul, la cantante estadounidense bailó junto al puertorriqueño, provocando una de las mayores ovaciones del estadio. Minutos después, Ricky Martin apareció sentado en una de las icónicas sillas blancas asociadas a su álbum DtMf.
La actuación de Martin reforzó el peso simbólico del momento latino en la NFL. El cierre llegó con “El Club”, bajando ligeramente la intensidad pero manteniendo el espíritu de celebración, con un formato más cercano a un concierto que a un espectáculo televisivo tradicional. Todas las partes centrales del show, rapeo, coros y hooks, se mantuvieron en español, con el inglés presente solo como complemento, no como concesión. Más allá de la música, el espectáculo fue leído como una afirmación cultural.
Sin mensajes explícitos
Sin discursos explícitos, Bad Bunny dejó claro que la identidad latina puede ocupar el centro del horario estelar del Super Bowl sin suavizar lenguaje, estética ni mensaje. Fue el primer artista en liderar un medio tiempo con un repertorio íntegramente en español, un hito que marca un antes y un después en la historia del evento. El Super Bowl LX grandes jugadas, comerciales millonarios y estrellas en las gradas, pero el medio tiempo quedó sellado con una certeza. La cultura latina ya no es invitada, es protagonista. Y Bad Bunny lo gritó, bailó y celebró frente al mundo entero.





otras noticias
Celebran liderazgo y trayectoria femenina
Lanzan curso de inglés para impulsar oportunidades laborales
EE.UU. bombardea objetivos militares en isla petrolera de Irán