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ARZOBISPO DE DENVER ACLARA SU ORACIÓN CON TRUMP
Redacción El Comercio de Colorado
La reciente visita de un grupo de obispos católicos a la Casa Blanca desató una fuerte controversia pública luego de que se difundiera una grabación en el Despacho Oval. El arzobispo de Denver, James Golka, rompió el silencio tras encabezar una bendición junto al presidente Donald Trump y recibir intensos cuestionamientos tanto dentro como fuera de la comunidad eclesial.
El prelado explicó los motivos del encuentro, rechazó cualquier interpretación partidista y compartió el peso emocional que le generaron las reacciones encontradas. La cita formó parte de una jornada de trabajo convocada por la Oficina de Fe de la Casa Blanca y no por la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos.
Según relató Golka, la invitación llegó tras una reunión previa celebrada en junio en la que diversos líderes plantaron temas prioritarios para la Iglesia como la inmigración, las visas para trabajadores religiosos y la libertad de credo. Pese al recelo que le provocaban ciertas políticas federales y la posible lectura política del evento, el arzobispo aceptó asistir después de un proceso de reflexión espiritual.
El dilema antes de viajar
El líder pastoral reconoció sus dudas previas al viaje a Washington. “No estaba seguro de qué hacer. Por un lado, era una gran oportunidad para plantear temas importantes en beneficio de la Iglesia. Por otro lado, sabía que la gente podría molestarse. Aunque originalmente pensé que sería una reunión privada, sabía que se podría compartir y que algunos podrían usarla con fines políticos”, afirma Golka.
A pesar de los riesgos, consideró que rezar por los gobernantes constituye un mandato elemental de la tradición cristiana. Durante la jornada del 22 de octubre, los obispos mantuvieron una sesión de tres horas con funcionarios federales donde abordaron la protección de la vida, las restricciones migratorias, las visas para religiosos y la libre elección escolar.
Poco antes de culminar las conversaciones y pasar al Despacho Oval, a Golka le solicitaron que dirigiera una oración comunitaria con el mandatario nacional. “El fragmento audiovisual difundido por la administración Trump captó solo una tercera parte de la plegaria, pero bastó para encender el debate a nivel nacional a pocos días de la contienda electoral” explica el Denver Catholic.
Rechazo a fines electorales
Las críticas no tardaron en llegar por parte de feligreses y sectores que interpretaron la escena como un respaldo proselitista directo hacia Trump. Ante esos señalamientos, el arzobispo indica que quiero desmarcar su misión litúrgica de cualquier contienda partidaria. “Entiendo que muchas personas vieron el video, publicado por la administración federal doce días antes de una elección, como un respaldo. Esa nunca fue mi intención”, sostuvo Golka.
El prelado ratificó la doctrina del episcopado estadounidense que prohíbe a la institución apoyar candidatos políticos. “Los obispos de Estados Unidos enseñan que la Iglesia no puede respaldar a ningún candidato ni partido. Me atengo a eso. Independientemente de cómo votes, al final perteneces a Jesús, quien te ama infinitamente más de lo que puedas imaginar”, agregó.
Asimismo, detalló que amigos muy cercanos le cuestionaron su participación con insistencia. “Mucha gente, muy buenos amigos, me preguntaron: ‘¿Qué estabas haciendo? ¿Por qué hiciste eso?’ Solo respondo: ‘Estaba siendo un sacerdote católico’. Oramos por la gente. Bendecimos a las personas que necesitan bendición. Y todos necesitamos bendición, cada uno de nosotros. Eso es lo que hacemos”, relató.
Dolor por la división
La controversia digital y el malestar de varios sectores golpearon el ánimo del pastor de Denver, quien observó con pesar los ataques generados en plataformas sociales. “Me rompe el corazón que la gente esté herida y que haya personas que utilicen deliberadamente este momento para sembrar desunión. Ese no es un fruto del Espíritu”, lamentó.
El prelado exhortó a los creyentes a mirar más allá de los titulares provocadores para comprender la totalidad de lo ocurrido. Golka defendió además la necesidad de incidir ante el poder político para salvaguardar a las comunidades vulnerables. Recordó que muchas familias enfrentan zozobra por las redadas de deportación, que uno de cada cinco sacerdotes en la arquidiócesis depende de visas para trabajadores religiosos y que las escuelas católicas de Colorado aguardan resoluciones legales en la Corte Suprema sobre financiamiento preescolar.
“Los niños no nacidos, las familias inmigrantes y los pobres necesitan defensores. Esta labor solo ayuda si la Iglesia lleva el mismo mensaje a los líderes de ambos partidos. Y lo haremos”, puntualizó. El jerarca concluyó que seguirá rezando por todas las autoridades públicas sin importar su afiliación.




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