Hallan escritos de odio y 30 armas tras ataque a mezquita en San Diego

ATACANTES RECHAZABAN RAZAS Y RELIGIONES DIFERENTES A LA DE ELLOS

Por Julie Watson, Eugene Johnson, y Michael Biesecker/ Associated Press

Los adolescentes que mataron a tres personas en una mezquita de San Diego se conocieron en internet y compartían un “odio generalizado” hacia diferentes religiones y razas, informaron las autoridades el martes. Mark Remily, del FBI, dijo en una conferencia de prensa que las autoridades descubrieron varios escritos de los sospechosos. Las autoridades se negaron a especificar qué ideologías o puntos de vista expresaron los atacantes.

Las autoridades también recuperaron 30 armas de fuego y una ballesta de dos residencias registradas en relación con la investigación. Remily dijo que las autoridades aún intentan determinar si los atacantes tenían planes más amplios. Horas antes del ataque armado a una mezquita de San Diego en el que murieron tres hombres, entre ellos un guardia de seguridad aclamado como un héroe, la policía buscaba a los dos adolescentes que luego serían considerados responsables.

La búsqueda comenzó después de que la madre de uno de los jóvenes informó que su hijo tenía tendencias suicidas y se había escapado, según el jefe de policía Scott Wahl, quien indicó que del hogar de la familia faltaban armas y el vehículo de ella. Dos horas después de su llamada, comenzó el tiroteo en el Centro Islámico de San Diego, que también alberga una escuela.

Los sospechosos, de 17 y 18 años, fueron hallados cerca del lugar en un vehículo tras quitarse la vida. El tiroteo fue el más reciente de una serie de ataques contra lugares de culto, y ocurre en medio del aumento de amenazas y delitos de odio contra las comunidades musulmana y judía desde el inicio de la guerra en Oriente Medio, lo que ha obligado a reforzar la seguridad.

Las autoridades registran la casa de un sospechoso

Hasta el martes por la mañana, las autoridades aún no revelaban públicamente la identidad de los adolescentes, pero después del tiroteo, se vio a investigadores registrando la casa en San Diego de Cain Clark, un estudiante de último año de secundaria. Los padres de Clark, que figuran en registros públicos como residentes en la vivienda, no respondieron a mensajes en busca de comentarios, ni tampoco otros familiares.

James Canning, portavoz del Distrito Escolar Unificado de San Diego, dijo que la policía escolar cooperaba con las autoridades de San Diego que investigan el ataque a la mezquita. Clark había asistido a la escuela en línea desde 2021 y estaba en camino de graduarse el próximo mes, indicó.

Aunque no asistía a la escuela en persona, sí participó en 2024 como miembro del equipo de lucha de Madison High School en San Diego. Canning dijo que Clark no tenía antecedentes de problemas disciplinarios en la secundaria.

Los vecinos Marne y Ted Celaya dijeron que vieron por última vez a Clark unas horas antes del tiroteo y que él saludó con la mano mientras se subía solo a un automóvil y se alejaba conduciendo. Describieron a la familia Clark como buenos vecinos desde hace más de 20 años y recordaron cuando nació Cain y cómo lo vieron crecer a él y a su hermano mayor. “Es increíble”, dijo Marne Celaya sobre el tiroteo. “Él me ha ayudado a cargar mis compras”.

La “retórica de odio” jugó un papel

Las autoridades ejecutaron órdenes de registro mientras reconstruyen cómo y por qué ocurrió el ataque. No había una amenaza específica contra el centro islámico, que es la mezquita más grande de San Diego, pero las autoridades encontraron que los sospechosos participaron en una “retórica de odio generalizada”, señaló Wahl.

Organizaciones musulmanas estadounidenses se apresuraron a señalar que la retórica antimusulmana ha ido en aumento en todo Estados Unidos. “Las palabras tienen consecuencias”, dijo Mohamed Gula, director ejecutivo interino del grupo de defensa Emgage Action.

Entre las víctimas había un guardia de seguridad

Entre los fallecidos había un guardia de seguridad que, según las autoridades, impidió que el ataque avanzara más allá de la sección frontal de la mezquita.

El imán Taha Hassane identificó a las víctimas como Abdullah, Mansour Kaziha y Nader Awad. Kaziha, conocido como Abu Ezz, “lo era todo” para el Centro Islámico, dijo Hassane. “Era el encargado de mantenimiento. Era el cocinero. Era el cuidador”, dijo Hassane.

Wahl habló de cómo los tres hombres ayudaron a distraer al atacante, evitando una tragedia mayor.Abdullah había trabajado en la mezquita durante más de una década.

“Quería defender a los inocentes, así que decidió convertirse en guardia de seguridad”, apuntó Shaykh Uthman Ibn Farooq, quien habló con el hijo de Abdullah.

En una publicación en Facebook, la mezquita dijo que los fallecidos “eran hombres de valentía, sacrificio y fe”. “Su ausencia deja un vacío que nunca podrá llenarse”.

La búsqueda comenzó dos horas antes del ataque

Justo antes del atentado, la búsqueda del adolescente desaparecido se intensificó el lunes por la mañana, a medida que las fuerzas del orden comenzaban a reunir más detalles. La policía descubrió que se había vestido con ropa de camuflaje —lo que encendió sus alarmas— y que estaba con un amigo. Los agentes utilizaron lectores automatizados de matrículas para rastrear el automóvil hasta un centro comercial y acudieron allí.

El jefe de policía dijo que, mientras otros agentes hablaban con la madre del sospechoso que había llamado a la policía, los primeros reportes del tiroteo llegaron desde unas cuadras de distancia, en la mezquita, que se encuentra en un vecindario con restaurantes y mercados de Oriente Medio. En el centro también se encuentra la Escuela Al Rashid, que ofrece cursos de lengua árabe, estudios islámicos y el Corán para estudiantes de 5 años en adelante, según su sitio web.

Imágenes de televisión mostraron a más de una docena de niños tomados de la mano y siendo guiados fuera del estacionamiento del centro mientras estaba rodeado de vehículos policiales.

Mientras los agentes registraban la mezquita en busca de los atacantes, hubo reportes de que varias personas en un vehículo que huía dispararon contra un jardinero que no resultó gravemente herido, dijo Wahl. Luego, la policía encontró a los sospechosos muertos. Daniel McDonald dijo que estaba dentro de su casa cuando escuchó disparos. Salió y encontró las calles cerradas, vidrios rotos en el pavimento y a un jardinero que estaba conmocionado. Dijo que vio a la policía intentando reanimar a uno de los sospechosos.