RECIBIÓ PEDIDOS PARA REUNIRSE CON VÍCTIMAS DE EPSTEIN
Por Steven Sloan/ Associated Press
El rey Carlos III adoptará este martes algunas de las ceremonias más formales de Washington mientras busca resaltar un vínculo entre el Reino Unido y Estados Unidos que considera lo suficientemente sólido como para resistir la turbulencia política actual. Se convertirá en el primer monarca británico en dirigirse al Congreso de Estados Unidos desde su madre, la reina Isabel II, en 1991. En aquel discurso se destacó la historia compartida de ambos países y la importancia de sus valores democráticos, temas que Carlos probablemente retomará.
Este tipo de intervenciones está reservado para líderes mundiales de gran relevancia, como el papa Francisco, Václav Havel y Winston Churchill. Será, además, una de las presentaciones públicas más extensas del monarca durante su visita de cuatro días a Estados Unidos, organizada en el marco del 250 aniversario de la independencia estadounidense. El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, se convirtió este año en el primer líder en funciones de su cámara en dirigirse al Parlamento británico.
Johnson asistió el lunes a una recepción con el rey en Washington y aseguró que será “bien recibido” en el Congreso. El rey, acompañado por la reina Camila, comenzará su jornada con una reunión en la Casa Blanca con el presidente Trump. El encuentro en el Despacho Oval podría dar lugar a intercambios espontáneos, como es habitual en reuniones de Trump con líderes extranjeros en su segundo mandato. Sin embargo, el carácter apolítico del monarca británico y la afinidad de Trump por la familia real reducirán la posibilidad de tensiones.
El presidente ofrecerá además un banquete de Estado en honor a Carlos el martes por la noche. La visita se produce en un momento complejo para las relaciones entre ambos países. La relación entre Trump y el primer ministro británico, Keir Starmer, se ha deteriorado en los últimos meses, especialmente por desacuerdos en torno a la guerra en Irán. Trump ha criticado a Starmer afirmando que “no estamos tratando con Winston Churchill”. Además, Trump ha impuesto aranceles al Reino Unido y ha advertido sobre nuevas medidas.
La semana pasada amenazó con aplicar “grandes aranceles” si Londres no elimina un impuesto digital a empresas tecnológicas estadounidenses. El presidente también ha cuestionado la alianza transatlántica tradicional, con propuestas como anexar Groenlandia o retirarse de la OTAN, además de tensiones con Canadá, miembro de la Commonwealth. Por su parte, Carlos ha recibido llamados en el Capitolio para reunirse con víctimas de Jeffrey Epstein durante su visita, algo que no está previsto.
El escándalo ha salpicado a su hermano, detenido en febrero por acusaciones que niega. El congresista Ro Khanna instó al monarca a abordar el tema en su discurso, mientras que el líder demócrata Hakeem Jeffries señaló que la visita podría ayudar a reparar la relación bilateral. Carlos y Camila llegaron a Washington el lunes, donde compartieron un té con el presidente y la primera dama, Melania Trump. La gira continuará en Nueva York y Virginia en los próximos días.

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