PODRÍA ALLANARA EXPANSIÓN DEL USO RECREATIVO
By Gene Johnson
Associated Press
El presidente Donald Trump ha dado un paso significativo en la política federal de drogas al reclasificar la marihuana medicinal regulada por los estados como una sustancia menos peligrosa, en una decisión que representa un cambio importante en la forma en que Estados Unidos trata el cannabis, aunque sin llegar a legalizarlo.
La medida no elimina la prohibición federal del uso médico o recreativo de la marihuana, pero sí la traslada de la Lista I —reservada para drogas sin uso médico aceptado y con alto potencial de abuso— a la Lista III, una categoría con menor nivel de restricción y control. Este ajuste abre la puerta a beneficios fiscales para dispensarios medico.
Al mismo tiempo, la reclasificación facilita la investigación científica sobre cannabis y podría incluso permitir exportaciones a otros países bajo regulaciones más flexibles. El cambio es visto por la industria como una victoria parcial, pero significativa. En la práctica, los dispensarios de marihuana medicinal podrán deducir gastos en sus impuestos federales.
Administración Trump reduce restricciones a marihuana medicinal
La disminución de esa carga es algo que hasta ahora estaba limitado por su clasificación como sustancia altamente controlada. Sin embargo, la medida también genera complejidades, especialmente en estados donde los negocios de cannabis operan tanto en el mercado médico como en el recreativo, lo que dificulta la separación contable de actividades.
Aun así, la decisión podría ser apenas el primer movimiento de una estrategia más amplia. Un nuevo proceso administrativo programado para finales de junio podría abrir la puerta a una reclasificación más profunda que incluya también el cannabis recreativo regulado por los estados, lo que ampliaría aún más los beneficios fiscales y regulatorios.
Giro en la política federal
“Esto es una señal de que esta administración va en serio con el tema”, afirmó el abogado especializado en cannabis Jesse Alderman. El cambio marca una evolución relevante en la postura del gobierno federal, que durante décadas mantuvo una política de prohibición estricta, incluso mientras la mayoría de los estados avanzaban en la legalización médica o recreativa.
Actualmente, solo Idaho y Kansas mantienen prohibición total, mientras que 40 estados cuentan con programas de marihuana medicinal y 24 más Washington D.C. permiten el uso recreativo. La nueva clasificación reconoce, al menos de manera indirecta, el uso médico del cannabis, algo que durante años fue rechazado por autoridades federales.
Para algunos expertos, el cambio representa un reconocimiento tardío de una realidad que ya se había consolidado en la práctica en gran parte del país. El abogado Douglas Hiatt, defensor de larga trayectoria en casos relacionados con marihuana en Seattle, recordó que incluso en los años más duros de la epidemia de VIH/SIDA, el cannabis era utilizado por pacientes para aliviar efectos secundarios de tratamientos agresivos.
Críticas y advertencias desde el sector médico
“Era evidente desde el principio que tenía usos médicos. Que el gobierno federal lo reconozca ahora es algo casi surrealista”, señaló. Pese al entusiasmo de la industria, sectores médicos y de salud pública han expresado reservas. Especialistas advierten que la reclasificación podría generar una percepción de menor riesgo entre los consumidores, en un contexto donde la potencia del cannabis ha aumentado en los últimos años.
La psiquiatra de adicciones de Stanford, Smita Das, señaló que el cambio no necesariamente se traduce en evidencia médica sólida sobre beneficios terapéuticos. También advirtió sobre el aumento de trastornos por consumo de cannabis, que afectan a una parte significativa de los usuarios. “Ya hemos visto una disminución en la percepción del riesgo con la legalización estatal. Esto probablemente refuerce esa tendencia”, afirmó.
Impacto económico y político
La decisión también ha generado reacciones encontradas en el ámbito político y empresarial. Mientras asociaciones de la industria del cannabis celebran el cambio como el avance federal más importante en décadas, grupos opositores advierten que la medida equivale a otorgar beneficios fiscales a una industria que aún genera debate científico y social.
El presidente de la American Trade Association for Cannabis and Hemp, Michael Bronstein, calificó la medida como un hito en la política de cannabis en Estados Unidos. En contraste, el activista Kevin Sabet, de Smart Approaches to Marijuana, criticó la decisión al considerar que existen formas de avanzar en investigación sin otorgar ventajas fiscales al sector.
Administración Trump reduce restricciones a marihuana medicinal
El propio Trump ha impulsado en su segundo mandato una agenda agresiva contra otras drogas, especialmente el fentanilo, mientras al mismo tiempo promueve una revisión más flexible del cannabis, un equilibrio que refleja la complejidad política del tema en Estados Unidos. Con este nuevo giro, la marihuana vuelve al centro del debate nacional, esta vez no por su legalización, sino por su redefinición dentro del sistema federal de control de drogas.

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