septiembre 3, 2026

Scaloni regaló el Mundial y arruinó la despedida de Messi

Scaloni regaló el Mundial y arruinó la despedida de Messi

TUVO UN PLANTEAMIENTO VERGONZOSO

Por Jorge Arturo Sánchez

El fútbol champagne premió la valentía y castigó con dureza la cobardía táctica en Nueva York. Presenciamos una de las finales de Copa del Mundo más aburridas y desproporcionadas de la historia reciente, un auténtico monólogo donde España borró de la cancha a una Argentina irreconocible, mezquina y temerosa.

Lo de la albiceleste fue un espanto. Entregaron el balón; renunciaron a atacar. Se colgaron del travesaño frente a un aluvión ibérico que rozó el setenta por ciento de posesión y superó los ochocientos pases correctos. Es inadmisible que un finalista dispare al arco por primera vez hasta el último suspiro de la prórroga.

El gran culpable de este desastre tiene nombre y apellido: Lionel Scaloni. El estratega argentino, atrapado por el pánico, traicionó la identidad del equipo con decisiones indefendibles. Sentar a Leandro Paredes para regalarle la titularidad a Nico González desmanteló el mediocampo.

Scaloni se equivocó en el planteamiento inicial, erró de forma grotesca en las modificaciones y demostró un respeto exagerado que terminó por sepultar las opciones de bicampeonato. Un director técnico que capitula de esa manera antes de que ruede la pelota no merece levantar ningún trofeo.

Scaloni regaló el Mundial y arruinó la despedida de Messi

De la Fuente fue grande

En la otra vereda, Luis de la Fuente dio una cátedra de grandeza mandando a los suyos a proponer y tocar, bordando con total justicia la segunda estrella española.

Esta justa no solo nos deja el triunfo del juego asociativo, sino también un récord de más de trescientas anotaciones y el fin definitivo de una época dorada con el melancólico adiós de Cristiano Ronaldo y Lionel Messi.

Es lamentable que el último baile del genio de Rosario quedara manchado por el miedo de su banquillo. Mientras tanto, figuras como Mbappé cumplieron, pero Lamine Yamal volvió a quedar a deber en las grandes citas. Por último, la FIFA se marcha profundamente cuestionada por el público debido a sus oscuros manejos copulares y la insólita intervención del presidente Trump tras la expulsión de un futbolista estadounidense.

Asimismo, urge erradicar el nefasto receso de hidratación, una regla absurda que corta el ritmo del juego y deforma el balompié tradicional convirtiéndolo en cuatro cuartos. El torneo cerró el telón, España festeja y a nosotros nos queda el sinsabor de ver cómo la mezquindad arruinó lo que debió ser una fiesta.


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