EN LA RECTA FINAL – JUEGO DEL 27 DE MARZO
Por Howard Mejía
Los Denver Nuggets ganaron el viernes por la noche, sí. Pero no fue bonito. Al menos no durante tres cuartos. Utah Jazz, un equipo con poco que perder y mucho que demostrar, puso al Ball Arena al borde del infarto antes de que los tres grandes de la noche tomaran el partido por el cuello y cerraran con autoridad: 135 a 129, con un último cuarto dominado por 37 a 24 que disipó cualquier duda.
Nikola Jokić fue, una vez más, el hombre del partido. El serbio firmó otra línea descomunal: 33 puntos con un 81% en tiros de campo, 15 rebotes y 12 asistencias. Otro triple-doble. Otro recordatorio de que no hay nadie como él en el baloncesto actual. Fue precisamente desde el final del tercer cuarto, cuando Utah se había puesto al mando con un parcial brutal de 43 a 36, que el MVP de la liga tomó las riendas y no las soltó.
Jamal Murray fue el complemento perfecto. 31 puntos, 14 asistencias y un porcentaje del 75% en tiros reales. La dupla Jokić-Murray sumó 45 puntos y 26 asistencias combinadas, una conexión que en los momentos de tensión se convierte en el salvavidas de este equipo. Y desde la banca apareció Tim Hardaway Jr., con 21 puntos saliendo del banco, incluyendo 5 de 12 en triples y 9 puntos en transición.
Una actuación providencial de un jugador, Hardaway Jr., que está respondiendo en el momento más importante de la temporada. Aaron Gordon también aportó 17 puntos sólidos y fue vital en la remontada del cuarto período. Sin embargo, el resto del elenco generó más dudas que certezas. Peyton Watson tuvo una noche para olvidar: apenas 2 de 10 en tiros y 4 pérdidas de balón.
Christian Braun sumó 7 puntos discretos. Cam Jhonson no estuvo muy efectivo en sus tiros. Y ahí está el problema que no se puede ignorar. Denver puede ganar partidos con Jokić, Murray y poco más, como lo demostró esta noche. Pero en playoffs, cuando los rivales ajustan y los márgenes se reducen, necesitará más. Necesitará que Johnson se aparezca con sus tiros de media distancia.
Que Braun sea ese perro defensivo y aportador que fue en la temporada anterior. Que Watson tome decisiones más limpias. Sin esas piezas funcionando, la carga sobre los dos grandes se vuelve insostenible a largo plazo. Denver sigue en pie, con 47 victorias, acechando el tercer puesto de una Conferencia Oeste que no da tregua. El domingo llega Golden State al Ball Arena, otra prueba más en una semana exigente.
Los grandes ya han demostrado que están listos. La pregunta que queda pendiente es si el resto del equipo llegará a tiempo.

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