Eran latinos nueve de las diez víctimas de suicidio en centros de ICE

INVESTIGACIÓN DE THE ASSOCIATED PRESS

Por Ryan Foley / Associated Press

Los detenidos bajo la custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) se están quitando la vida a un ritmo sin precedentes en las dos décadas de historia de la agencia, lo que resalta lo que los expertos califican como fallas en la atención y la supervisión, según una investigación de The Associated Press.

Al menos 10 detenidos han muerto por suicidio desde que el presidente Donald Trump regresó al cargo en enero de 2025 y ordenó a ICE aumentar los arrestos y las deportaciones, según reveló la investigación. Ha habido siete muertes de este tipo desde octubre, lo que representa ya la mayor cantidad en un año fiscal. ICE típicamente ha registrado solo uno o ningún suicidio anual.

El incremento en el ritmo de los suicidios supera el crecimiento de la población de detenidos de ICE, y esas muertes representan casi el 20% de las 51 personas que han fallecido bajo la custodia de ICE desde enero de 2025. La secretaria adjunta interina del Departamento de Seguridad Nacional, Lauren Bies, dijo que las muertes por suicidio bajo la custodia de ICE siguen siendo “extremadamente raras”.

Bies señaló que el personal de detención sigue los protocolos para proteger a los detenidos que muestran signos de autolesión y que ICE requiere una capacitación anual para la prevención del suicidio. Afirmó que los detenidos reciben atención médica integral, incluyendo servicios de salud mental.

NOTA DEL EDITOR: Esta historia incluye discusiones sobre el suicidio. Si usted o alguien que conoce necesita ayuda, la línea nacional de prevención del suicidio y crisis en los EE. UU. está disponible llamando o enviando un mensaje de texto al 988. Aquí se presentan algunos puntos clave de la investigación de AP.

Quienes murieron eran casi todos hispanos

Nueve de los 10 que murieron eran hombres hispanos. Uno era un ciudadano chino. Su edad promedio era de 32 años. Por lo general, habían estado bajo la custodia de ICE por menos de un mes y, a veces, solo por cuestión de días, de acuerdo con la revisión de AP de los datos de ICE, informes de autopsias, fallos de médicos forenses y registros policiales.

Entre los que se quitaron la vida se encontraba un trabajador agrícola de 19 años de México, un pintor de casas de 27 años de Colombia y un trabajador de restaurante de 36 años de Nicaragua. Siete de los 10 no tenían antecedentes de delitos violentos.

Los suicidios han ocurrido en toda la red de detención de ICE

Las muertes han revelado vacíos en el tratamiento y la supervisión en todo el sistema de ICE, donde la población detenida se ha disparado en un 50% hasta alcanzar los 60,000 durante el segundo mandato de Trump, descubrió AP.

Cinco murieron en centros administrados por socios de detención de ICE de larga trayectoria, CoreCivic y el Grupo GEO. Un sexto falleció en un campamento operado por un contratista sin experiencia que ICE ha reemplazado desde entonces. Tres murieron en cárceles administradas por alguaciles (sheriffs). Uno murió en una prisión federal.

“Estamos profundamente entristecidos y nos tomamos muy en serio el fallecimiento de cualquier individuo bajo nuestro cuidado”, dijo el portavoz de CoreCivic, Brian Todd.

Christopher Ferreira, portavoz del GEO Group, afirmó que la compañía capacita a su personal en prevención del suicidio y busca «mantener un entorno seguro y protegido, en cumplimiento con los estándares y requisitos establecidos por el gobierno federal». Los funcionarios que dirigen las cárceles de los condados declinaron hacer comentarios.

El análisis de la AP reveló que los centros de detención del ICE han fallado reiteradamente en aspectos que contravienen los propios estándares del organismo.

El personal ignoró señales de angustia, retrasó la atención de salud mental y no supervisó adecuadamente a los detenidos que ya habían sido catalogados como personas en situación de riesgo. Asimismo, permitieron que los detenidos tuvieran acceso a materiales que podían utilizarse para autolesionarse.

En algunos casos, los detenidos que manifestaban angustia fueron confinados en régimen de aislamiento, una situación que, según los expertos, puede exacerbar los sentimientos de humillación e indefensión.

Tres de las instalaciones donde se suicidaron detenidos del ICE han tenido dificultades para cumplir con el requisito del organismo de que los detenidos reciban exámenes médicos y de salud mental en un plazo de 12 horas tras su llegada, según consta en informes de inspección y registros penitenciarios.

Los expertos se muestran alarmados ante el aumento

Los expertos señalaron que el número sin precedentes de suicidios es un indicio de que las autoridades no están supervisando adecuadamente la detención de decenas de miles de inmigrantes, los cuales han sido captados en el marco de la agresiva estrategia de deportación de la administración Trump.

«Algo está fallando profundamente desde cualquier perspectiva de salud pública o salud mental», afirmó el Dr. Sanjay Basu, epidemiólogo de la Universidad de California en San Francisco y coautor de un estudio que documenta el aumento de las tasas de mortalidad y suicidio entre los detenidos del ICE. «Se trata de uno de esos aumentos repentinos y alarmantes».

El Dr. Homer Venters, exdirector médico de las cárceles de la ciudad de Nueva York y experto en muertes de detenidos del ICE, calificó el repunte de los suicidios como «aterrador». El aumento «refleja fallos en la forma en que se opera el sistema y, en particular, fallos en la manera en que se llevan a cabo las etapas iniciales del ingreso en detención, de modo que las personas no están siendo evaluadas adecuadamente», afirmó. «Y, posteriormente, si esa evaluación inicial de recepción detecta señales de alerta, no se actúa sobre ellas de una forma que reduzca el riesgo de que la persona sufra una muerte prevenible».

Una muerte en una cárcel de Misuri pone de relieve los problemas

El suicidio, ocurrido el año pasado, de Brayan Rayo Garzón —de 27 años de edad— en la Cárcel del Condado de Phelps, en Rolla (Misuri), pone de manifiesto las deficiencias en la forma en que estas instalaciones evalúan, supervisan y atienden a dichos detenidos, según señalaron los expertos.

Este ciudadano colombiano había sido detenido por la policía en St. Louis bajo un cargo menor por fraude y fue entregado a la agencia ICE. La agencia lo envió a la cárcel de Rolla, la cual había comenzado recientemente a recibir detenidos de ICE con el fin de generar ingresos.

La cárcel no realizó a Rayo una evaluación de ingreso hasta pasadas 35 horas. Fue entonces cuando él comenzó a presentar dificultad respiratoria, manifestó sentirse ansioso y solicitó tratamiento de salud mental, el cual no recibió.

En los días siguientes, Rayo enfermó de COVID-19. Presentó dolores corporales, fiebre, escalofríos y náuseas. La cárcel le programó en dos ocasiones una cita rutinaria de salud mental; sin embargo, ambas fueron canceladas: la primera vez, debido a inquietudes del personal; y la segunda, a causa de su infección.

Rayo fue puesto en aislamiento médico, lo que implicaba permanecer solo en una celda y no poder realizar su habitual llamada telefónica nocturna a su madre. Al cuarto día, hizo llegar notas escritas en español a los guardias —quienes hablaban inglés—, suplicándoles que le permitieran hablar con ella.

Menos de una hora después, fue hallado inconsciente. Falleció al día siguiente. La autopsia determinó que se había quitado la vida.