LO QUE LAS FAMILIAS DEBEN SABER
Laura Ungar/ AP
Sean y Heidi Cripe nunca olvidarán la llamada de la escuela secundaria de su hijo avisando que trasladaban a Davis a la sala de emergencias. “Se tomó de un trago una bebida energizante, simplemente tratando de hacerse el interesante”, relató Sean Cripe al recordar aquel día ocurrido hace casi una década.
El ritmo cardíaco del adolescente se descompensó poco después y falleció. Aunque estas muertes son poco frecuentes, médicos de todo el país llevan años advirtiendo que las bebidas energizantes contienen elevados niveles de cafeína que pueden perjudicar gravemente a los menores, provocando problemas como arritmias, taquicardia, trastornos del sueño, deshidratación, agitación, presión arterial alta y convulsiones.
Una coalición médica de reciente formación está visibilizando estos riesgos a raíz de un acuerdo de patrocinio entre la marca Monster Energy y la organización deportiva universitaria Big 12 Conference. El grupo solicitó a los directivos de la conferencia pausar el patrocinio y pidió a la NCAA revisar la publicidad de bebidas energizantes dirigida a los jóvenes en general, citando el fallecimiento de tres menores, entre ellos Davis, un joven de 16 años de Carolina del Sur.
Los especialistas enfatizan que su preocupación no se limita únicamente a Monster, sino que abarca a todas las bebidas energizantes y a cualquier patrocinio similar. “Ahora los niños verán las bebidas energizantes promocionadas por las universidades y por los atletas que admiran y quieren imitar”, señaló el Dr. Matthew Nelson, cardiólogo de Idaho que participa en la iniciativa. “Los jóvenes las van a confundir con bebidas deportivas, y no lo son”.
El exceso de cafeína puede perjudicar a los niños de múltiples formas
Diversas organizaciones médicas, entre ellas la Academia Estadounidense de Pediatría, señalan que los niños y adolescentes deben evitar por completo las bebidas energizantes. Sin embargo, muchos no lo hacen. De acuerdo con los últimos resultados de la encuesta supervisada por la Universidad de Michigan y financiada por el gobierno federal (Monitoring the Future), el 23% de los estudiantes de 12.º grado, el 20% de los de 10.º grado y el 18% de los de 8.º grado informaron consumir bebidas energizantes a diario.
Según el producto, el contenido de cafeína oscila entre 80 y 300 mg por porción. En comparación, una taza de café habitual de 8 onzas contiene entre 80 y 100 mg, mientras que algunos refrescos contienen 50 mg o menos. En general, la academia de pediatría recomienda que los jóvenes de 12 a 18 años limiten su consumo de cafeína a 100 mg diarios. En el caso de los niños más pequeños, se desaconseja por completo la ingesta de cafeína.
La cafeína y otros estimulantes elevan la frecuencia cardíaca y la reactividad del sistema nervioso, acelerando los procesos del organismo y pudiendo generar una sobrecarga en el sistema, explicó la Dra. Tamara Hannon, pediatra de Indiana que preside el comité de nutrición de la academia.
La especialista lo comparó con hacer funcionar una licuadora hasta que el motor se sobrecalienta. “Ocurre lo mismo cuando administras estimulantes a las personas”, indicó. “El corazón se puede agotar, el sistema nervioso se descontrola y se pueden sufrir consecuencias muy graves”.
Si bien los riesgos cardiovasculares son reales, expertos de la Escuela de Medicina de Harvard señalan que no existen pruebas científicas que respalden la creencia popular de que la cafeína frena el crecimiento.
Mezclar distintas fuentes de cafeína implica riesgos
Los menores con afecciones preexistentes como hipertensión corren un riesgo especialmente elevado, señaló Hannon, pero incluso los niños sanos que ingieren una cantidad excesiva de estimulantes pueden sufrir complicaciones graves, incluidos los jóvenes deportistas.
Otro factor a considerar es que los menores suelen consumir varios tipos de bebidas con cafeína. Ese fue el caso de Davis Cripe, quien falleció en 2017. De acuerdo con el informe forense de aquel momento, Davis no tenía antecedentes cardíacos y había tomado un Mountain Dew y un café latte de McDonald’s más temprano ese mismo día. Sufrió una arritmia tras ingerir la bebida energizante.
No era la primera vez que Davis tomaba una, aunque no las consumía de forma habitual.
“Habíamos hablado con él y le habíamos dicho que no eran saludables”, expresó Sean Cripe. “No entendíamos que podían ser mortales”.
El gremio industrial afirma que el sector busca proteger a los menores
La Asociación Estadounidense de Bebidas —que agrupa a Monster y a otras empresas que representan el 94% de la categoría de bebidas energizantes— afirmó que sus miembros revelan de forma voluntaria la cantidad total de cafeína en las etiquetas de los productos, las cuales incluyen advertencias como: “No recomendado para niños, mujeres embarazadas o en período de lactancia, ni personas sensibles a la cafeína”. Asimismo, sus miembros no venden ni comercializan bebidas energizantes en escuelas de educación primaria y secundaria.
Por su parte, Monster Energy declaró en un comunicado que la cafeína y los demás ingredientes de sus bebidas se encuentran en una amplia variedad de productos alimenticios. “Las bebidas energizantes convencionales se comercializan en todo el mundo desde hace más de 30 años y se han vendido y consumido de forma segura más de 100.000 millones de unidades a nivel global”, añadió la compañía.
El acuerdo entre la Big 12 y Monster contempla la colocación de un logotipo conjunto en los uniformes de fútbol americano y baloncesto, en las canchas y campos de juego, así como en canales digitales y redes sociales.
“La categoría de bebidas energizantes no es nueva en el deporte universitario”, sostuvo la Big 12 Conference en un comunicado, agregando que las empresas de bebidas siempre buscan formas de llegar a los aficionados al deporte.
La NCAA no tiene la facultad de regular los acuerdos de patrocinio de las conferencias o de las escuelas, indicó la Dra. Deena Casiero, directora médica de la asociación, en una carta dirigida al grupo de médicos. Añadió que la entidad ofrece a las instituciones educativas recursos informativos sobre la cafeína y la salud de los estudiantes atletas, y que el tema ha sido objeto de interés para un comité de la NCAA, el cual encargó recientemente la creación de un grupo asesor en materia cardíaca.
Cómo orientar a los niños sobre el exceso de cafeína
Para proteger a los menores, los educadores y entrenadores pueden orientarlos sobre los peligros del exceso de cafeína y explicarles la diferencia entre las bebidas energizantes y las deportivas, de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. Las bebidas deportivas están diseñadas para reponer el agua y los electrolitos perdidos a través del sudor tras la actividad física.
Los padres y adultos también pueden dar el ejemplo evitando consumir bebidas energizantes frente a los niños.
Durante las consultas de rutina, los padres deben hablar con los pediatras sobre todas las bebidas que consumen sus hijos, sugirió Hannon, quien con frecuencia aconseja a las familias replantearse sus elecciones de hidratación.
Sean Cripe considera que compartir testimonios como el suyo puede ayudar a que los jóvenes entiendan que estas bebidas no son aptas para ellos. “Solo pedimos a Dios que los padres utilicen nuestras historias, nuestra tragedia y nuestro dolor para causar un impacto positivo en sus propios hijos”.

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