SE DIRIGIÓ A LÍDERES MUNDIALES
Aamer Madhani, Farnoush Amiri y Edit Lederer/ AP
El presidente Donald Trump regresó este martes a la Asamblea General de las Naciones Unidas en un momento tumultuoso para el mundo —y para su presidencia— y argumentó que ha demostrado entereza mientras otros líderes han mostrado ambigüedad. El presidente comenzó su discurso enumerando avances —como la creación de empleos en el sector privado, el freno a la migración ilegal y la reducción de la delincuencia— antes de pasar a una apasionada defensa de su decisión de iniciar una guerra contra Irán.
Trump acusó a Irán de estancar la negociación para lograr un acuerdo que reabra por completo el estrecho de Ormuz y negociar el fin de la guerra hasta después de las elecciones legislativas de medio mandato en los Estados Unidos. “No le di absolutamente ninguna credibilidad ni se la daré a las elecciones cuando se trata de Irán”, afirmó Trump. “Ni siquiera se me pasa por la cabeza”. La delegación de Irán se retiró del recinto mientras Trump arremetía contra la República Islámica.
La economía global se ha visto sacudida por su decisión de emprender una guerra en Oriente Medio. La ansiedad por el impacto social provocado por la inteligencia artificial va en aumento. Y persisten las dudas sobre el futuro de la propia Organización de las Naciones Unidas ante la reducción del apoyo financiero de Estados Unidos decidido por Trump. A su llegada a la ONU, Trump habló brevemente con la prensa y declaró que era un honor dirigirse al organismo mundial, antes de que su atención se desviara repentinamente hacia sus rencores con los medios de comunicación.
Durante el fin de semana, Trump anunció un veto de la Casa Blanca a CNN, MS NOW y Politico, alegando que la cobertura de su presidencia era sesgada. Dichos medios de comunicación han presentado una demanda para restablecer su acceso a los terrenos de la Casa Blanca. Trump le espetó a un reportero de CNN en el tumulto de la ONU: “Me sorprende que CNN esté aquí cubriéndome”, dijo Trump. “No deberían estar aquí”.
Tras su discurso ante la reunión anual de líderes mundiales, se prevé que Trump mantenga conversaciones con el nuevo primer ministro británico, Andy Burnham; la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi; el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, y una reunión más informal con la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, según la Casa Blanca.
También tiene previsto reunirse con líderes y altos funcionarios de los países del Consejo de Cooperación del Golfo —Baréin, Kuwait, Omán, Catar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos— para debatir el camino a seguir en la guerra con Irán y la creciente preocupación por los recientes ataques de rebeldes respaldados por Irán contra Arabia Saudita. Asimismo, Trump planea participar en un evento sobre el Escudo de las Américas, una iniciativa que lanzó con países latinoamericanos a principios de este año centrada en combatir a los cárteles violentos.
La visita a la ONU se produce en un momento en que el enfoque de la política exterior de Trump —en particular su decisión de iniciar la guerra con Irán— se ha convertido en un lastre para las aspiraciones de sus compañeros republicanos de mantener el control de ambas cámaras del Congreso en las próximas elecciones de medio mandato. Sin embargo, Trump argumenta en su discurso que el mundo está mejor gracias a su liderazgo.
“Como presidente de la nación más extraordinaria de la historia”, dijo Trump, “no tengo ningún interés en dejar que los peligros crezcan para otro día. No creo en dejar que los problemas se enconen”.
La guerra de Irán cobra gran protagonismo
En el discurso del año pasado ante la ONU, Trump afirmó que EE. UU. había “demolido” las capacidades nucleares de Irán tras ordenar el bombardeo de tres instalaciones clave en junio de 2025. ahora regresa a la Asamblea General al cumplirse casi siete meses de una nueva guerra contra Irán que insiste en que es necesaria para abordar la amenaza nuclear que representa dicho país.
El conflicto se ha vuelto más complejo, a pesar de que los ataques de Estados Unidos e Israel han acabado con gran parte de la cúpula de mando de Irán y han destruido su fuerza aérea y su marina, mientras que un bloqueo estadounidense al petróleo iraní ha dejado a Teherán en la ruina económica.
El mercado energético sigue inquieto por la guerra y los precios del petróleo continúan elevados. A principios de este mes, Arabia Saudita cerró un oleoducto clave que servía de vía de escape para el petróleo bloqueado en el Golfo. El reino tomó esa medida después de que el oleoducto fuera atacado por militantes respaldados por Irán en Irak.
Al mismo tiempo, la toma de territorios por parte de los rebeldes hutíes con sede en Yemen —otro grupo respaldado por Irán— cerca del estrecho de Bab al-Mandeb ha hecho que sea peligroso para los petroleros transitar por esa ruta marítima del mar Rojo.
Majed al-Ansari, portavoz principal del Ministerio de Asuntos Exteriores de Catar, declaró el lunes que su país y otros mediadores intentan superar un “profundo déficit de confianza” entre EE. UU. e Irán para lograr que ambas partes vuelvan a las negociaciones.
“O firmamos un acuerdo ahora o lo firmamos dentro de 10 meses”, dijo al-Ansari durante la Cumbre Anual de Concordia, un foro de asuntos globales que se celebra durante la semana de alto nivel de la ONU. “La única diferencia será el número de muertos y la destrucción que veamos”.
El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó este martes que Trump está abierto a reunirse con el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, mientras esté en Nueva York para la Asamblea General.
“Este es un presidente que se reunirá con cualquiera en la mayoría de los casos, porque cree que dialogar con la gente es importante si se van a resolver los problemas”, declaró Rubio en el programa “Today” de NBC. “Eso no significa que vayas a terminar de acuerdo con ellos, pero es importante”.
La administración firmará un acuerdo sobre Groenlandia
En la Asamblea General del año pasado, Trump presumió de su historial como pacificador y afirmó que “todo el mundo dice que debería recibir el Premio Nobel de la Paz” por los esfuerzos de su administración al mediar en varios conflictos en todo el mundo. Este año, Trump firmará un acuerdo al margen de la Asamblea General con líderes daneses y groenlandeses con el objetivo de trazar el camino para ampliar la presencia militar de EE. UU. en Groenlandia.
El acuerdo, anunciado la semana pasada, se concretó después de que Trump amenazara repetidamente con “tomar” Groenlandia —un territorio de Dinamarca, aliado de la OTAN— por la fuerza militar si fuera necesario. Bajo este acuerdo, Groenlandia seguirá siendo territorio danés.
Aumenta la frustración de Trump por la guerra Rusia-Ucrania
El presidente también podría abordar durante el discurso la continua guerra de Rusia contra Ucrania, un conflicto que durante su campaña de 2024 predijo que se resolvería el primer día de su segundo mandato.
Trump ha expresado rutinariamente su frustración por el conflicto. No ha ocultado que su paciencia se está agotando debido a que Ucrania ataca las refinerías de diésel de Rusia —un asunto que ha aumentado la volatilidad de los mercados petroleros— y a que Rusia ataca la red energética de Ucrania.
La semana pasada, Trump aseveró que logró que ambas partes aceptaran no atacar la infraestructura energética del otro. Zelenski, cuya reunión con Trump está prevista para el martes por la tarde, dijo estar dispuesto a secundar el plan de Trump si Rusia lo cumplía. Por su parte, Rusia declaró que solo aceptaría la propuesta de tregua energética de Trump si primero se levantaban las sanciones energéticas occidentales contra Moscú.
Ambas partes han continuado realizando ataques contra refinerías y otras infraestructuras energéticas.



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